
cristales rotos incrustados en las manos
y una tormenta salada en las pestañas.
Tengo una rosa muerta en un libro,
un velo negro en un bolsillo
y un réquiem de sueños por canción.
Tengo cien azotes en la espalda,
cicatrices en los muslos
y las venas de mis brazos cercenadas.
Tengo una carta escondida en un cajón,
tres traiciones en mi vida
y una herida en la oración.
No tengo nada.
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